Permanencia voluntaria o de cómo se llega a la crónica cubista. José Antonio García Pérez

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Permanencia voluntaria o de cómo se llega a la crónica cubista

 

 

Por José Antonio García Pérez

 

 

“Y cuando Raúl despertó, el proyector de cine se había atorado y se escuchaban los gritos de ¡Cácaro, cácaro!”

Buenas tardes a todas y todos. Agradezco la invitación de Rafael Cárdenas Mr. Poetazos, por la invitación para hacer el mini comentario del Poetazo Hoy Función 2×1, del master en artes Raúl Sánchez Trillo.

Como la crónica de Raúl trata el tema de las salas de cine, y por si acaso hay estudiantes que no hayan tenido esta experiencia de visitar un cine, que ya pareciera del siglo pasado por la influencia de Netflix, les diré que, tradicionalmente, una sala de cine, al entrar consta de una zona de vestíbulo donde están las taquillas para comprar las entradas, luego están la barra de dulces, refrescos y palomitas y finalmente, para entrar al auditorio, que espera con filas de cómodos asientos acolchados, está una persona que corta el boleto para que nadie vaya a entrar de nuevo.

Salvada esta referencia, inicio con el detalle de Raúl Sánchez Trillo al dedicar el texto a, cito “…los trabajadores cinematografistas de la Sección 16 del STIC (siglas que, si no me equivoco significan: Servicios de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones) así como Similares y Conexos de la RM, aquí si ya no estoy nada seguro si RM quiere decir República Mexicana o Revolución Mexicana.

Sigo. Ciertamente la prosa y el estilo de escritura que usa nuestro estimado Raúl, como él mismo confiesa, cito: “Más luego me fui enredando porque querer escribir una crónica de vanguardia, algo diferente, más original, un texto cubista que abordara el fenómeno desde distintos planos a la vez y que hiciera estallar el volumen de la crónica.” (Sánchez,1995), y al entrar en la lectura constaté que sí es así como el autor narra sus experiencias de cuando trabajaba en una de estas salas de cine. Aunque en el Poetazo al final se señala un índice, ciertamente no hay ningún índice de tales títulos, sino que, de pronto nos enteramos de que nuestro autor repasaba sus fichas respecto a una investigación sobre el cine en Chihuahua cuando fue interrumpido por la llegada de su amigo Olmedo, quien lo invitó a una reunión campirana para degustar carne asada, misma que fue imposible de rechazar. Hay que señalar que en esa ocasión hicieron acto de presencia las hormigas, las cuales, como se avisa en el texto, cito, “Ninguna primitiva colectividad fue lastimada en la creación de este ejemplar”, fin de cita (Cárdenas, 1995), ya que al final del texto nos enteramos que toda la obra fue escrita, actuada y dirigida por Raúl Sánchez Trillo.

Señala Raúl que considera a su crónica como “cubista” haciendo referencia al estilo que difundiera el gran Pablo Picasso, pero, según mi modesta observación, la crónica se deriva de las fichas que estuvo escribiendo y recopilando y que la escritura de este Poetazo se originó de ir sacando de entre varios apartados los párrafos de las fichas. Como señala Raúl, cito: “A esa carne asada me invitaron cuando me encontraba releyendo unas viejas fichas. Era una recopilación de datos de la prensa chihuahuense de 1920, anuncios de cine, notas sociales en las que se daba cuenta de la evolución de la sala cinematográfica. El fichero era parte de una investigación inconclusa con la cual pensaba escribir una crónica sobre el cinematógrafo que se titularía La función debe continuar, libro que ya se estaba convirtiendo en algo parecido al Necronomicon de H.P. Lovecraft, solo era parte de mis mitomanías y ya articulistas como Chávez Marín lo habían citado varias veces” Fin de cita, (Sánchez, 1995)

Ahora entendemos cómo es que el autor intercala sus vivencias durante esa carne asada y el asunto de las hormigas para luego contarnos sus experiencias como trabajador de un cine, continuando con la entrevista ficticia que le hizo al ya fallecido don Guillermo Roacho, operador durante 30 años del Cine Plaza, para volver de nuevo al asunto de la carne asada donde recuerda con nostalgia su relación con Amelia cuando compartían sueños parecidos, cito: “ Pero una de las veces que la tuve más cerca (se refiere a Amelia en su sueño) fue cuando salimos del Cine Azteca, una noche de verano. La Avenida Ocampo se encontraba desierta y caminábamos hacia el sur. Una luna llena pintaba todo de amarillo y se recortaba el reloj donado por la colonia libanesa de Chihuahua, que casi nunca funcionó, pero aquella noche marcaba las doce en punto. Un súbito pánico nos invadió, era la hora en que los muertos vivientes salen de sus tumbas a cobrar más víctimas. Ya no teníamos escapatoria, pronto engrosaríamos las filas de aquellas infelices criaturas de la noche, resignados nos ocultamos en el quicio de una puerta, Amelia sollozaba y, curiosamente, el miedo que nos embargaba también nos producía una excitación sexual, como si en ello estuviera la clave para salvarnos”. Fin de cita (Sánchez, 1995)

La lectura del Poetazo Hoy función 2×1, de la autoría de Raúl Sánchez Trillo, nos va jalando con una prosa sencilla, no exenta de humor, ironía y sarcasmo, pero también muy directa, al estilo periodístico, para darnos a conocer,  datos no conocidos de los orígenes del cine en Chihuahua, así como como esas vivencias de cuando existían en nuestra ciudad capital varias salas cinematográficas, algunas ubicadas en el centro, como el Cine Alcázar, el Cine Plaza, otro más retirado, el Cine Variedades, y el mencionado Cine Azteca, sin dejar de mencionar el Cine Colonial.

En mi experiencia como estudiante foráneo, buscaba entretenerme visitando esos cines, acompañado algunas veces por mis primos que aún eran niños, y disfrutábamos las funciones de 2×1 en el Cine Colonial, en el cine Alcázar o el cine Plaza. Pocas veces fuimos al Cine Variedades o al Cine Azteca.

La lectura me transportó a esa época y por ello la disfruté doblemente.

Dejo hasta aquí mi intervención, esperando que haya provocado su curiosidad por leer el Poetazo Hoy función 2×1 de Raúl Sánchez Trillo y que pertenece a la serie Encono de hormigas en mis venas voraces. Gracias por la fineza de su atención.

 

Sánchez Trillo, Raúl: Hoy Función 2 x 1. Editorial Onomatopeya, colección Poetazos, México, 2023.

 

 

 

 

José Antonio García Pérez fue el primer autor de Chihuahua que escribió un libro de haikú, lo publicó la UACH, se llama Haikú: Bonsai de poesía. También uno de narrativa: Textiario: cuentos para entretener a la bestia que llevamos dentro. Es toda su vida profesor de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde también fue director. Es licenciado en letras españolas y doctor en literatura.

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