16. Oscilación. Almudena Cosgaya

Spread the love

  1. Oscilación

 

 

Por Almudena Cosgaya

 

 

La búsqueda de nuevos escenarios y de nuevas aventuras nos era febril e insaciable hasta descubrir una delgada línea, que en ocasiones se rompe y nos deja entrar al otro lado. La realidad se transfigura.

Es una lástima que la mayor parte de la humanidad se limitara, y que ahora tengan una visión mental tan reducida que no permita ver más allá. Son pocos los que lograr sopesar con calma los fenómenos sobrenaturales.

El tiempo es casi nulo. Y el llamado está próximo.

 

Malik

 

*

 

Mi nombre es Azu. Escribo estas líneas con la intención de sacar de mí la pesadilla que no me deja dormir.

Posiblemente hayan sido unas horas, pero se convirtieron en las más intensas de toda mi vida. Uno no ve todos los días derrumbarse edificios y escuchar lamentos atrapados en las paredes y en el suelo.

Un sonido me puso en alerta, erizando mi piel. Noté el vaivén de la mesa y eso indicaba uno de mis mayores temores.

¡Alerta Sísmica!

Sabía lo que debía hacer. Tomé las llaves y el celular. Bajé a toda prisa por las escaleras. Estaba a tan solo la mitad del camino cuando todo comenzó a moverse. Me aferre a una columna. Una potente sacudida como no la había sentido antes. El edificio se lamentaba, se oían sus crujidos. Fue entonces que lo vi, una grieta emitía una luz. Y por primera vez sentí que el destino no dependía de mi voluntad.

Estaba absorta en aquella fisura, no pude reprimir un grito de horror cuando lo vi. Era lúgubre, siniestro. Me miraba con grandes ojos amarillos que parecían penetrar a través de las cosas, de las almas. Una repentina sacudida proyectó mi cuerpo al vacío, intenté aferrarme a cualquier cosa que alcanzaran mis manos, pero la velocidad a la que caía hacía inútil el esfuerzo. Cerré los ojos. El impacto fue tan fuerte que no me creí capaz de volver a ponerme de pie.

El sol ardía en el cielo, pero no era el mío. Mis ojos se agrandaron al ver mi cuerpo con heridas de todo tipo, múltiples contusiones y seguramente varios huesos rotos. Pero no sentía dolor.

Pasaron unos minutos. Me sentí en confianza para ponerme de pie. Observé todo a mi alrededor. Destrucción, incendios y el rastro de la muerte se veía por donde pasará la mirada. Sentí mi impotencia. Un grito escapó de mi pecho.

Había buitres consumiendo carroña.

Mi cuerpo se balanceó ligeramente al escuchar un sonido estridente. Una figura surgió del suelo tomando apariencia humana. Una capa negra cubría la piel desnuda. Parecía una especie de monstruo. Un humanoide o solo una fantasía enfermiza. Mi imaginación no daba para más y traté de no buscarle explicación. Aquel ser miró al cielo. Lo más aterrador fue ver que sonreía.

Pasos que no levantaban los pies arrastraron al espectro. Desee con todo el corazón que no volviera sus ojos amarillos hacia mí.

La tierra comenzó a temblar de nuevo.

De sus labios descarnados surgieron invocaciones. Siete palabras impronunciables, que se repitieron tantas veces, quedaron impresas en mi memoria.

La tierra contestó. Como fauces hambrientas, enormes grietas se abrieron. Vi con temor cómo otros también miraban, embelesados por ellas. Era la realidad fragmentándose y cruzando hacia el otro lado.

No podía más, las piernas no me respondían; estaba por colapsar. Recuerdo haber cerrado los ojos un instante, entonces dos hombres me sostenían por los brazos y me ayudaron a subir a una camilla. Había vuelto, pero ¿cómo?

Uno de ellos se acercó y me dijo en voz muy baja:

―Si está en tu cabeza, es real.

La noticia del fuerte sismo inundó las noticias por algunos días. Sin embargo, yo nunca olvidaré mi paso por el Sirat…

Las lenguas de fuego se alargaron con rápidos latigazos, lamieron las grietas en ambos mundos. La brecha se hizo más grande.

 

 

 

 

Almudena Cosgaya descubrió su gusto por las historias desde niña; hacía fanfics de relatos ajenos, lo cual fue para ella un excelente entrenamiento para escribir luego sus propios cuentos, al darse cuenta de que en algunos de sus relatos de fanfic había creado un personaje que merecía su propia historia. Es autora de poemas y de prosa narrativa. En 2017 publicó su novela La maldición del séptimo invierno.

2 comentarios en «16. Oscilación. Almudena Cosgaya»

Deja un comentario